Empieza a destacar con su primer papel protagonista en Noviembre (2003) de Achero Mañas, dos años más tarde se pone en la piel de Camarón (2005) de Jaime Chavarri, papel que le vale el Goya a la mejor interpretación. Ha trabajo a las órdenes de Álvaro Fernandez Armero, Ventura Pons y Manuel Gutiérrez Aragón, entre otros. Mientras prepara La Mula de Michael Radford, acaba de trabajar en Guerrila de Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro.
¿Qué te ha motivado a participar en un corto de producción independiente?
Yo creo que es una obligación como actor que confía en su profesión el dar oportunidad a gente que necesita empezar y creo que puede funcionar teniendo una cara conocida y respetada dentro del mundo del cine. Además participé no solo como un favor a Matías con el que coincidí en el Festival de San Sebastián, sino porque creo que los cortos hay que seguir haciéndolos dentro de lo que puedas, sin que te interfiera mucho con un papel profesional porque claro tienes que también concentrarte para lo otro. Se juega más con los cortos, porque evidentemente tienes esa libertad y tampoco tienes que darle cuentas a nadie, no tienes 500 millones de pesetas para justificar lo que has hecho, y creo que es realmente un examen para un director que empieza porque te permite ver por donde va tirando.
¿Qué tal la experiencia?
Primero hay que verlo y ver que tal. El rodaje ha sido fantástico y me ha impresionado la buena coordinación de todo el equipo, ha sido todo muy rápido y muy bien preparado.
¿Qué te ha gustado del guión?
Yo si te digo la verdad, pocas veces me involucro en una película si no conozco bien el guión, pero en este caso he preferido decir: “Matías, tu eres el director, ¿qué es lo que quieres?”. Lo que pensaba es que me iban a cambiar de ropa y me ha mirado y me ha dicho: “Vas de puta madre”. Bueno, vamos. Y digo: “¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Hablo?” y me contesta: “Si, en catalán”. “Coño dímelo antes que tengo que cambiar el chip”.
¿Alguna anécdota de rodaje?
Me ha gustado lo del rollo del metro, había un momento en el que no sabía ni en qué parada estaba. “¿Donde estamos? ¿Estamos en Cañillejas? ¿En Cañillas? ¿Donde estamos?”. Y a parte mirábamos para adelante y para atrás y no sabíamos donde estábamos, pero bueno, da igual. “Matías, ¿yo que estoy cabreado?” “Si” Bueno y yo cabreado.
¿Qué planes hay en tu futuro?
Tengo allí a Michael Radford y está Steven Soderbergh, dos directores así muy potentorros y a ver si sale... El cine español, que es el que más me gusta, es también el que más cuesta y por lo tanto hay que asociarse con Europa, con directores y con coproducciones.
¿Qué papel te gustaría hacer?
Yo estoy abierto a todo, y cerrado a muchas cosas. Yo busco acabarme los guiones, muy poca veces me los acabo. Creo que hay muy poco apoyo a los guionistas y considero que habría que hacer un poco más para que los guionistas se dediquen a su trabajo, que hay muy buenos pero que no les da tiempo porque no les pagan lo suficiente, se acumula esta dinámica y a mí me llegan unas historias realmente chungas, complicadas, comerciales... y si vamos por este rollo americano vamos mal, yo pretendo ir más por un rollo europeo que tenga historias más de culto, más sociales, más cinematográficas...
¿Este corto te ha parecido una buena experiencia?
Si. Todo lo que es inmortal es una buena experiencia. Y esto va a ser inmortal. Esto queda allí para los anales de Matías por lo menos y esperamos que nuestros.
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