Licenciado en Cinematografía por la Université Libre de Bruxelles (U.L.B.), Matías Boero Lutz, ha realizado los cortometrajes Chambre à Louer (1999) seleccionado por el IV Festival de Cortometraje de Almería, co-dirige Au Revoir Papa (2002) filmado en 16mm y Le Paquet (2003) seleccionado por el Festival du Cinéma Indépendant de Bruxelles. También es autor del guión de largometraje El Año de la Memoria Sucia. Ha trabajado como periodista en prensa y radio, cubriendo diversos reportajes en Festivales Internacionales en San Sebastián, Málaga y Bruselas. Actualmente presta sus servicios para la distribuidora de cine DeAPlaneta en Barcelona.
¿De donde nació la idea de este proyecto?
Varias ideas a la vez fueron dando forma al proyecto; primero el bombo que se empezó a generar acerca del tema de Europa; con la poca participación en España y la negativa de Francia y Holanda a favor del Tratado para establecer una Constitución Europea. Me sorprendió bastante las diferentes reacciones contrarias y de indiferencia ante éste fenómeno. Y empecé a reflexionar sobre qué es lo que nos une y que es lo que nos diferencia como europeos y también cómo hemos ido reaccionando frente a la fuerte ola de inmigración que hemos ido percibiendo en los últimos años. Desde siempre he vivido en una ambiente muy cosmopolita; mis padres nacieron en Chile, he residido en Madrid, Bélgica, Inglaterra, Francia y ahora en Barcelona y pensé que podía aportar algo de mi experiencia y vivencias en éste corto.
Luego empecé a darle vueltas a la idea de enfocar ésta temática social de una forma cuanto menos entretenida, amena y original. Para la puesta en escena me influyeron mucho dos películas: Una Película Hablada de Manoel de Oliveira donde en una secuencia dialogan los personajes interpretados por Stefania Sandrelli, Irene Papas, Catherine Deneuve y John Malkovich en sus respectivos idiomas y la obra maestra de Buñuel El Ángel Exterminador, donde un grupo de burgueses se quedan atrapados en un salón sin razones aparentes, incapaces de salir y sin conocer las causas.
¿Ha sido complicado llegar al rodaje?
Ha sido muy complicado poder llegar a rodar en el metro, por todos los permisos que se requerían y más para un corto de bajísimo presupuesto. Sinceramente, creo que uno de los mayores retos del corto es haber podido realizarlo en el único lugar donde era posible para que la historia cobrase verdadero significado. Ha sido un proceso muy largo, de muchas llamadas, mucha insistencia, armarse de paciencia y muy buenos contactos, pero finalmente se nos han ido abriendo las puertas necesarias para que la TMB (Transports Metropolitans de Barcelona) se decidiera a dejarnos filmar. También ha sido complicado reunir a un grupo de actores que hablasen las diferentas lenguas que escuchamos en el corto. Tuvimos que realizar un elaborado proceso de casting para dar con las personas adecuadas. Había que coordinar también el equipo técnico y artístico que venía de Madrid para rodar ese fin de semana. En fin, muchas cosas... Pero finalmente estoy bastante satisfecho porque hemos creado un equipo muy eficiente, con mucha entrega y voluntad y las cosas han ido saliendo mejor de lo que se podía esperar.
¿Qué representa el metro para ti? ¿Por qué escoger el metro como escenario?
Como ya he dicho antes, el metro nos parecía el lugar idóneo donde podía transcurrir la acción e intentar crear el efecto que nos proponíamos de la manera más natural posible. El metro es de los pocos, por no decir el único lugar público, donde puedes encerrar de forma involuntaria un grupo de ciudadanos de diferentes edades y clases sociales y que al mismo tiempo, la figura de un músico de origen extranjero en el interior del vagón no resulte demasiado chocante. Es una imagen muy urbana a la que estamos acostumbrados a ver en las grandes ciudades europeas.
Por otro lado, en el metro estamos obligados a compartir nuestro espacio vital durante un determinado tiempo con unos desconocidos, obligándonos a veces a tocarnos y mirarnos los unos a los otros, algo que provoca cierta incomodidad en los ciudadanos.
¿Qué te ha parecido dirigir a actores que hablan cada uno en un idioma distinto?
Me ha parecido muy interesante y estimulante. Al haberme movido por diferentes países y culturas, estoy bastante familiarizado en escuchar diferentes lenguas a mi alrededor. De hecho me gusta bastante. Y pienso que el efecto conseguido en imágenes, es como mínimo curioso y en éste sentido espero desconcertar e hipnotizar al espectador.
¿Qué tal el rodaje?
Honestamente creo que el rodaje ha salido mejor de lo esperado gracias al trabajo del equipo de producción que estuvo preparando todo semanas antes. Una de las mayores dificultades consistía en adaptarnos al metro en movimiento y poder coordinar con todo el equipo de actores. Pero pienso que el equipo se lo ha tomado lo más en serio posible y en momentos complicados ha podido dar la talla para que todo saliese de la mejor manera. Teníamos la dificultad del factor tiempo, porque disponíamos de un determinado número de horas durante el fin de semana. Pero gracias a la preparación pudimos terminar bastante antes de lo esperado y seguir el plan de rodaje como estaba estipulado. Ha habido momentos de stress y tensión como era previsible, pero nada demasiado fuera de lo normal.
¿Qué tal el trabajar con actores de la talla de Oscar Jaenada y Fernando Tielve?
No solo ellos, sino también con Mariona Castillo, Alba Alonso, Francisco Conde... Ha sido un detallazo tan grande su participación en el proyecto, que nunca les estaré lo suficientemente agradecido. Tuvieron que desplazarse hasta Barcelona y ponerse en manos de un director al que apenas conocían y en un rodaje aparentemente caótico. Está claro que involucrándose en éste corto, el favor que me hacían ellos a mí era mucho más importante que el que yo podía hacerle a ellos por tratarse de actores profesionales experimentados en rodajes y con agendas apretadas, por lo tanto mi deber era corresponderles de la mejor manera posible. Sobre todo por el caso de Óscar, ya que está más liado que nunca y éramos conscientes de que su colaboración resultaría clave para darle una proyección mediática al corto.
Aparte ha sido un verdadero lujo dirigirlos porque entendían perfectamente su rol y se entregaban al máximo para que yo pudiese obtener lo mejor de cada uno de ellos. Son muy profesionales y eso se nota; con pocas indicaciones y una serie de pautas captan rápidamente el mensaje y se ponen en acción.
Para ser tu primer corto, has escogido un proyecto con muchas dificultades, ¿estás satisfecho con los resultados?
Bueno, éste no es primer corto pero sí que es el más ambicioso que he realizado hasta el momento por su temática y número de personas que han participado. Estoy muy contento con el resultado porque me he encontrado con gente que se ha entregado generosamente, aportando lo mejor de ellos mismos. Cuando llegué a Barcelona hace casi un año no conocía a nadie y a través de conocidos y diversos contactos, se fue construyendo un equipo con ganas de asumir el reto y dispuesto a embarcarse en ésta locura, la mayoría de ellos casi sin conocerme de nada. Ya te digo que por el momento pienso que una de las mayores satisfacciones, es que el corto se haya podido rodar. Ahora hay que esperar el resultado en pantalla y ver como reacciona la gente.
¿Qué esperas de este corto?
Sinceramente espero que este corto sea visto por el mayor número de personas posible de cualquier país y cultura y que la gente lo disfrute, le entretenga y le invite a reflexionar sobre ciertos aspectos de nuestra cotidianidad que están muy presentes pero que no nos paramos siempre a observar y analizar. Y lo más importante, que cada uno saque su propia interpretación de la historia que se le presenta en imágenes.
¿Tienes ya algún proyecto para el futuro?
El proyecto más inmediato es promocionar Sub-Way de la mejor de las maneras posible y ver que tal el resultado del público. Si la gente responde favorablemente seguiré adelante con mi manera de contar historias.
Tengo un guión de largometraje que escribí hace un par de años sobre las secuelas de la dictadura en Chile y un par de ideas para documentales. Pero ya veremos cuando empiezan a ponerse en marcha.
Pienso que en general los proyectos audiovisuales son tan costosos y requieren de tanto esfuerzo colectivo, que me cuesta involucrarme como autor si no pienso que de verdad la historia o el mensaje merece ser contado. No tengo nada en contra de las películas que resultan ser “masajes al cerebro” pero me veo incapaz de tomar las riendas de un proyecto que sólo se limite al puro entretenimiento.
Considero que toda obra artística debe tener como mínimo una cierta finalidad social, que pueda llegar a la gente, que la estimule, que la divierta, que la haga reaccionar y que al fin y al cabo la haga sentir.
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Matias, que alegria me ha dado saber de ti.No sabia como contactar con Olga o con tu padre Mario por no saber el segundo apellido. Además me parece tan interesante lo que estas haciendo con tus trabajos y la coherencia de tus ideas
y tu transfondo social, como el que conocí en tus padres. te tengo mucho cariño, cuando eras pequeño los Reyes siempre te dejaban un regalo para tí,no se si lo recuerdas.Si vas al Festival de cine de San Sebastian, tienes mi casa a tu disposicion. Ya estuviste de crio. Muchos recuerdos a tus padres, a Diego y a German. Un abrazo de Mariemi P.
Matias, No sabes que alegria me ha dado poder saber de ti,como me sabia tus dos apellidos y no el segundo apellido de Olga y Mario. Que trabajo más interesante
estas haciendo no vendiendote a lo comercial, con tus ideas coherentes y tu trasfondo social,como el que conocí en tus padres. Si vienes al Festival de cine
de San Sebastian tienes mi casa a tu disposición(ya estuvistes de pequeño).