Muchos han sido a los que les ha picado la curiosidad acerca de la realización de éste cortometraje, otros quisieron cooperar y no pudieron asistir por problemas de agenda y varias personas ajenas a éste medio, me han preguntado de qué va exactamente esto del mundo del corto. Para aquellos que tuvieron especial interés por saber como fue ésta aventura y como se desarrolló éste azaroso rodaje, aprovecho para redactar una serie de notas que espero, os den una idea de la deliciosa locura en la que nos vimos envueltos. Un trabajo agotador pero muy estimulante y enriquecedor, en donde se forma como una pequeña familia, donde salen a relucir y florecer todo tipo de personalidades y sensaciones en un breve e intenso periodo de tiempo. Antes que nada quiero dejar muy claro que éste cortometraje ha sido el resultado de un trabajo de gran constancia, mucha paciencia y perseverancia que ha durado casi dos años desde el momento en que se empezó a gestar su argumento.
La implicación de la productora Artquimia PC en Calella, la única que respondió fielmente a mi llamada cuando me dediqué a contactar una por una a todas las productoras de cortometrajes catalanas y la Asociación Europea INQUE con sede en Madrid y fundada por un antiguo compañero, Borja Cabezón, han sido las promotoras de base para poner en marcha el proyecto.
Nadie a cobrado ni un euro en la colaboración de éste corto que cuenta con un presupuesto ridículo y con medios muy escasos, pero con enorme ilusión y empeño que se ha visto gratamente favorecido por la gran implicación de amigos, conocidos deseosos de saciar su curiosidad acerca de los rodajes y grandes artistas profesionales que creyeron en éste arriesgado y aparentemente caótico proyecto subiéndose en éste metro sin saber cuál sería la próxima parada. A todos ellos que ofrecieron lo mejor de ellos mismos, mi eterno agradecimiento de corazón.
No puedo dejar pasar por alto mi enorme gratitud a la ciudad de Barcelona, que me ofreció las posibilidades para poner en marcha Sub-Way, así como al representante de la Comisión Europea en Cataluña el Sr. Manel Camós, gracias al cuál pudimos tener un accesible contacto con instituciones como la Barcelona Film Commission y la TMB (Transports Metropolitans de Barcelona) y por consiguiente lograr el -siempre complicado- permiso para rodar en el metro.
Escriba un comentario
