La última jornada de rodaje como no podía ser de otra manera, se presenta determinante ya que nuestro tiempo de rodaje era menor -el metro funcionada hasta las 12 de la noche- el número de meritorios de producción había descendido y el cansancio causado por la falta de sueño y el stress empezaban a hacer mella en todos nosotros. Nos concentramos en los planos exteriores, es decir aquellos que tienen lugar fuera del vagón; la espera de los pasajeros y las llegadas e idas del metro.
La suerte nos acompañó y la realidad superó a la ficción deteniéndose los convoys en medio del túnel, mientras nosotros nos encontrábamos en el andén. Momento que Gabo aprovechó para filmar unos planos que calificó como “maravillosos”. Para ganar tiempo Gerard filma desde el interior del vagón mientras nuestra cámara se encarga de captar la llegada del metro.
También era el día de la escena de los adolescentes que molestan al anciano; interpretados por Fernando Tielve, Mariona Castillo e Itxaso Quintana dispuestos a dar el continúo coñazo al hombre mayor de edad, interpretado por Eduard Benito.
Les intento transmitir las pautas necesarias para que se dejen llevar y les detallo la situación en la que se encuentran sus personajes; como si vinieran de un concierto, totalmente exultantes y drogados. Me preocupa más que comuniquen físicamente que verbalmente ya que en ese momento no escuchamos muy bien lo que dicen y tampoco me interesa. Entienden a la perfección lo que se pide de ellos y repetimos varias tomas para obtener una mayor variedad de planos en donde se pueda ver que se dejan “llevar” lo mejor posible. Eduard, con su presencia y voz imponente resulta ser el contraste perfecto con el carácter agitado de sus vecinos de asiento.
El rodaje está tocando a su fin, pero vamos bien de tiempo, situación que nos permite repetir varias tomas que en otras circunstancias no lo haríamos.
Posteriormente me entero de que Gerard ha podido colarse en la cabina de uno de los vagones en marcha y filmar el recorrido del metro en el túnel. Planos muy cinematográficos y que seguro quedarán muy bien. La TMB vuelve a darnos grandes muestras de generosidad y simpatía al dejarnos durante el resto de la jornada un vagón parado para nosotros solos. Nos costaba creer encontrarnos con estas facilidades después de habernos visto con tantas trabas anteriores para obtener el permiso de rodaje.
Gérard se encarga de filmar los primeros planos de Carmelo Castro, artista polifacético que se entregó totalmente a la causa, no solo como actor sino también como músico y meritorio de producción. Su ayuda y entrega fueron altamente destacables.
Pasamos a los últimos planos del personaje del obrero, interpretado por Said El Mouden, actor de orígen marroquí de extenso currículum en cine y televisión, muy paciente durante todo el rodaje y que tenía que actuar en solitario mientras otro actor le daba la réplica. También nos permitimos repetir varias veces la escena, viendo que el tiempo nos lo va permitiendo. Tenemos especial cuidado en los saltos de eje y las miradas para no vernos contrariados durante el montaje.
Nuestra intensa y laboriosa aventura llega a su punto y final. La totalidad de los planos previstos han podido ser rodados y eso es una buena señal de cómo se ha desarrollado el rodaje. Etapa de orden y recogida. La furgoneta de nuestra script Beatriz nos facilita mucho las cosas pudiendo aprovechar todo el espacio para materiales y demás. Abandonamos la estación con el último metro que sale de Canyelles, nuestra base de operaciones, y en donde hemos pasado encerrados prácticamente todo el fin de semana. Nos damos cita en el centro de Barcelona en busca de un tugurio donde poder brindar por esta incursión cinematográfica que acaba de finalizar y descargar todo tipo de tensiones acumuladas después de varios meses de trabajo. Nos lo merecemos. Se nota buen rollo entre todos nosotros, embaucarse en un rodaje a lo Ben Hur como lo definía Gabriel, nuestro coordinador de producción, parecía desde un primer momento una odisea difícil de gestionar pero de la cuál finalmente y gracias al empeño de todos, pudimos salir airosos.
Ahora queda visualizar nuestras 5 horas de metraje rodado, varias semanas de paciencia y coordinación y un gran trabajo de post producción... pero eso es otra historia que podría ser contada en otro momento.
Lo más importante estaba hecho y había que saber disfrutar.
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