En principio todos los días de rodaje merecen la misma atención e intensidad pero en éste caso sabíamos que la jornada iba a ser particularmente especial por la presencia del actor Óscar Jaenada en el reparto. La razón es la siguiente; éste gran artista tuvo el detallazo de venir en coche desde Madrid exclusivamente para el rodaje en Barcelona y posteriormente volverse el mismo día a la capital, por lo tanto había que por lo menos darle la impresión de que no había venido a perder el tiempo. La verdad es que mi historia con Óscar ha sido bastante curiosa; coincidí con él por primera vez hace tres años en el Festival de Cine de San Sebastián ejerciendo mis labores de periodista para una emisora de radio en Bruselas y donde se presentaba Noviembre de Achero Mañas. Aparte de que el film me emocionó, tuve la suerte de encontrarme con el equipo de la película en un cocktail y entablar una conversación muy amena con Óscar y su amigo y compañero de reparto Javier Ríos.
La última jornada de rodaje como no podía ser de otra manera, se presenta determinante ya que nuestro tiempo de rodaje era menor -el metro funcionada hasta las 12 de la noche- el número de meritorios de producción había descendido y el cansancio causado por la falta de sueño y el stress empezaban a hacer mella en todos nosotros. Nos concentramos en los planos exteriores, es decir aquellos que tienen lugar fuera del vagón; la espera de los pasajeros y las llegadas e idas del metro.
La suerte nos acompañó y la realidad superó a la ficción deteniéndose los convoys en medio del túnel, mientras nosotros nos encontrábamos en el andén. Momento que Gabo aprovechó para filmar unos planos que calificó como “maravillosos”. Para ganar tiempo Gerard filma desde el interior del vagón mientras nuestra cámara se encarga de captar la llegada del metro.
